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EL CRISTO

Por: Fernando Castro
Santiago de Chile 3 de abril de 2019

Para estar completamente claros en lo que es EL CRISTO, debemos primeramente saber que el Cristo no es el Maestro Jesús, sino que Jesús fue el hombre que hace dos mil años atrás expresó el Cristo plenamente, más que ningún otro ser humano. En la historia de la humanidad y sus razas, el Cristo Cósmico ha encarnado en el ser humano a través de Seres como; el Señor Gautama Buddha, Moisés, Elías, Krshna, Maitreya y en muchos otros Maestros, pero nunca al grado que se manifestó en Jesús de Nazaret. La razón de esto, por supuesto, es el trabajo titánico que Jesús realizó, más que ningún otro, ya que se concienció del “Poder del Cristo”.

No obstante, en esta Nueva Edad Dorada el Cristo Cósmico entrará en millones de hombres y mujeres que se preparen concientemente para recibirlo. A esto es a lo que se le llama “LA SEGUNDA VENIDA DEL CRISTO”.

La Enseñanza Espiritual Metafísica señala que “El Cristo” es un Rayo de la Divina Presencia de Dios dentro del ser humano, conformado por una Llama Triple con tres Aspectos que son: La Llama Azul es la Voluntad; la Llama Dorada la Sabiduría; la Llama Rosa, el Amor Divino. En un sentido muy real, el Cristo cohabita dormido en las mentes y corazones de hombres y mujeres, esperando por esa activación y reconocimiento consciente que nosotros podamos realizar, llamándolo a la acción.

 Lo primero que debemos hacer para desadormecer el Cristo en nosotros, es justamente saber que este duerme dentro de cada uno de nosotros y hasta que no nos hagamos conscientes de que Dios no está fuera, sino que mora en nuestro corazón, esto no será posible. Segundo, en tanto sucede esto, es bueno que realicemos la práctica de saludar esta Presencia de Dios en otra persona para acercar ese día del despertar del Cristo cada vez más a nosotros, diciendo mentalmente: “SALUDO TU CRISTO INTERNO”. Esto es lo mismo que “reconocer el Cristo en los demás”, ya que es la aplicación práctica de la regla de Jesús, que dice “No juzguéis según las apariencias, sino juzgad en justo juicio”. Lo cual es aplicable cada vez que tengamos algún pleito con alguien o cuando una condición inarmoniosa aparece con algunas personas, lo mejor, es ver a Dios trabajando en ello y aplicarle la “Clave Espiritual”, saludando al Cristo en ellos, así, las personas, condiciones o cosas que se han levantado inarmoniosamente se calmarán, solucionarán, sanarán y mejorarán.

Como ya conocemos la “Clave Espiritual” de reconocer el Cristo en los demás, comencemos por saludar calladamente el Cristo de alguien que nos desagrada. También, si alguien nos dice que tiene una apariencia de enfermedad, saludemos al Cristo en él, que es su Ser Puro y Perfecto, y rehusemos aceptar la apariencia de enfermedad. Si alguien dice algo en contra de nuestro carácter o de alguien más, saludemos su Cristo en él, y no nos defendamos, dejemos que Dios resuelva y apacigüe. Recordaremos esto, CUANTO MÁS SALUDEMOS AL CRISTO EN OTROS, MÁS PRONTO LO ENCONTRAREMOS EN NOSOTROS.

Esto de saludar al Cristo en los demás no requiere más que de un momento, y nunca deja de entusiasmar, iluminar, amar, embellecer, alegrar, pacificar y liberar, beneficiando tanto al que saluda como al que es saludado.  

No olvidemos que cada cual tiene un Ser Puro y Perfecto, pero al que nunca se le ve en el Plano Físico, porque vive en el “Plano de Perfección de la Divinidad”, ese es el verdadero hombre, el hombre de Dios, y es lo que se conoce como el “Cristo Interno”. ES LO QUE VERDADERAMENTE SOMOS. 

PERMANECER EN EL CRISTO

Mientras más permanezcamos en la Presencia de nuestro “Cristo Interno” y lo realicemos dentro de nosotros y lo saludemos en cualquier otra persona, las apariencias externas inmediatamente comenzarán a mejorar, y tanto el grado como el porcentaje de cambio dependerán de la cantidad de veces que el “Cristo Interno” sea “saludado” o realizado, y del grado de realización que se haya alcanzado. Con esto damos cumplimiento a la enseñanza del Maestro Jesús, cuando dijo: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Jamás olvidemos que Dios en nosotros es capaz de hacerle frente a la dificultad que sea, traer paz y armonía a cualquier persona, lugar, condición o cosa, por la que estemos pasando.

Esto es lo que la Biblia enseña en el relato de cuando se levantó en el mar una tormenta y la barca donde viajaba Jesús y sus discípulos era cubierta por las olas, generándoles gran temor, mientras Jesús dormía, asunto por lo cual los discípulos fueron a despertarle, diciendo: “¡Señor, sálvanos, que perecemos!” y el Cristo se levantó, y les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza.  Cuando los problemas de la vida nos asedien, y parezca que nos hundiremos, entonces ese es el momento propicio para que despertemos al Cristo en nuestro Interior, llamándolo a la acción, aunque estemos temblando de temor, diciendo: “Amado Santo Cristo Propio, asume el mando y comando de esta situación” y la tormenta cesará y la calma vendrá a nuestro mundo. Esto es entregarle el problema, la carga o situación a Dios, cesan los problemas o la tormenta, y una gran calma nos invade, ESA PAZ QUE SOBREPASA TODO ENTENDIMIENTO.

INVOCACIÓN DE PAZ

 Invoquemos pacíficamente a nuestro “Cristo Interno” para pedirle esta paz que sobrepasa todo entendimiento, diciendo: “Amado Santo Cristo Propio, Dios Viviente y Verdadero que moras en mi corazón, envuélveme en tu paz interna, libre e incondicionada para que se manifieste en mi mente, sentimientos y en todo mi cuerpo”.  

ACTIVAR EL CRISTO

 Para activar nuestro “Cristo Interno”, que es el Dios de Fuego Viviente en nuestro corazón, podemos decir: “Amado Santo Ser Crístico, Dios en mi corazón, protégeme con tu Poder, guíame con tu Luz y cúbreme con tu Amor”.

DIOS DE LLAMA VIVIENTE

“EN MI CORAZÓN LATIENTE VIVE EL DIOS VIVIENTE QUE ME LLAMA A SU PRESENCIA REFULGENTE COMO SU TESORO VIVO. ÉL ME SOSTIENE, ME ANIMA Y ME GUÍA POR SENDEROS DE LUZ RESPLANDECIENTE A LA MAGIA DE SU ARDOROSA PRESENCIA. EN DIOS ENCUENTRO EL AMOR LLAMEANTE DE SU CORAZÓN PACIENTE DONDE VIVO, ME MUEVO Y TENGO MI SER”.

LLAVE TONAL

Podemos escuchar la música "In quelle trine morbide" de la OperaManon Lescaut, deGiaccomo Puccini para mover los pétalos de nuestro “Cristo Interno” y musicalizar los ambientes en donde nos encontremos.

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