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ENTÉRATE QUE TE ENTERO

 
Por: Fernando Castro
Santiago de Chile 29 de abril de 2019

Dios nos ha dado todo lo necesario para vivir rebosantes de toda cosa buena. Desde el principio colmó todos los días de nuestra vida con el brío necesario para ser completamente felices dotándonos del poder de hacer y crear, para que nunca nada nos falte, concediéndonos capacidad creativa y que sepamos anticiparnos para resolver cualquier situación que se nos presente siendo positivos.

Cubrió nuestro mundo de belleza para que siempre nos veamos rodeados de personas llenas de encanto y que nos amen.

 Todos nacemos bajo la infinita misericordia de Dios, provistos de toda cosa buena, seamos buenos o malos; aunque a menudo esto se le atribuya a nacer bajo una “buena estrella” o tener buena fortuna, sin embargo, lo cierto es que es Dios presente en todo, para que vivamos en lugares bellos y armoniosos, y que jamás seamos sobresaltados por situaciones que no estén a la altura de su ilimitado Amor que todo lo cubre.

Dios nos llena de simples, pero perfectas creaciones a cada instante, que se insinúan silenciosamente en cada lugar en que estamos, para que nuestra estadía en la Tierra sea perfecta. Por medio de su Magia Omnipresente tapiza de flores la tierra que caminamos, cubriéndolo todo con Su distinguida Belleza, que nos dice delicada y prudentemente a cada instante, te amo. A veces cubre nuestras necesidades de esperanza, en un pajarito madrugador que le canta a la vida, y que si le pusiéramos atención con los oídos del alma, nos daríamos cuenta de que en su cantar Dios nos está hablando en dulces trinos, para ni siquiera molestar nuestros oídos diciéndonos ¡LA VIDA ES BUENA!

Dios cubre todas nuestras necesidades por medio de lo que consideramos que nos viene como producto de nuestro esfuerzo, no obstante, es Él, quien pone la energía en las cosas, para darle la forma a lo que estamos solicitando, aunque nos venga por medio de nuestros honorarios, alguien nos lo regale o lo obtengamos por medio de algún pariente, pero siempre es Dios quien nos lo da.

 Muchas veces Dios nos habla en la soledad exquisita de ser nosotros mismos, y en palabras que el corazón comprende como una ligera caricia de su Presencia que llena todo nuestro ser hasta dejarlo rebosante de la alegría de vivir.  

CAÍDO DEL CIELO

Dios muchas veces con la elegancia de su Ser nos protege ante una situación que nos sobrepasa, por medio de una inesperada ayuda que nos hace decir “esto me cayó del cielo”, sin darnos cuenta de lo que estamos afirmando, pero que es totalmente cierto, porque Dios que está plenamente presente en nuestro corazón, ordena a sus ángeles para que nos protejan y atiendan, dándoles todas las facilidades y facultades para que lo que sea que nos afecte, se resuelva. A veces, cuando el corazón esta triste, Dios pone infinitas posibilidades de consuelo a rondarnos, hasta que podamos verlo, y nos acerca la que mejor nos va a sacar de la tristeza, bien sea por medio de unas entradas a un circo que alguien te regale, un viaje con la persona amada, la visita de un amigo, la suave sonrisa de un bebé, que te vuelve sensible a la vida, o de un silencioso momento que Dios te permita contigo mismo.  

Para poder percibir la Divina Presencia de Dios en todo, lo que tenemos que hacer es darnos el tiempo para vivir y amarnos lo suficiente para saber recibir lo que Dios quiere para nosotros, eliminando la distancia que hay en nuestra mente hacia Su Presencia, porque aun cuando mora en nuestro corazón, nos mantenemos distantes al no pensarlo, sentirlo, verlo, tocarlo o aceptarlo en nuestro mundo. De modo que, ENTÉRATE QUE TE ENTERO, Dios está Presente cuando tú lo olvidas, cuando discutes, cuando tienes temor y cuando te sientes solo; porque Él no te olvida, no te discute, no siente temor y no te abandona jamás. De manera que entérate que te entero, que, aunque todo pase, se disuelva, se vaya, te deje; Dios no se pasa, no se disuelve y no te abandona, porque Dios siempre está plenamente presente aquí ahora, contigo.

Podemos afirmar: “DIOS ME SOSTIENE, ME ANIMA Y ME GUÍA POR SENDEROS DE LUZ RESPLANDECIENTE”.  

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