ESPÍRITU ENVOLVENTE 2021
 
  Meditaciones
  La Gran Invocación
  Decretos
  Yo Soy Positivo
 
Cartas de Shamballa
 
  Cartas 1-10
  Cartas 11-20
  Cartas 21-30
  Cartas 31-40
Cartas 41-50
Cartas 51-60
Cartas 61-70
Cartas 71-79

INSTRUMENTO DE LA PAZ

Por Fernando Castro
Santiago de Chile, 05 de octubre de 2021

La “Oración de San Francisco de Asís”, es también llamada “Oración simple” u “Oración franciscana por la paz”, poema escrito probablemente a principios del Siglo XX, y atribuido a San Francisco de Asís (1182-1226). Investigaciones posteriores realizadas por el académico francés Christian Renoux, permitieron entrever los verdaderos orígenes de la oración, cuya autoría continúa siendo incierta. Esta oración fue integrada en el programa de “los doce pasos” de recuperación del alcoholismo por parte de Alcohólicos Anónimos. Asunto que con el tiempo ha demostrado ser una oración de excelencia para la transformación personal, no importando si se pertenece a un credo religioso, filosófico o simplemente si se considera al arrepentido, digno o no de esta conversión, pues actúa con la misma efectividad, compasión sin miramientos reprobatorios.

Asi tenemos que, esta oración hoy en día es una de las devociones más populares dentro del cristianismo, reconocida como una síntesis -hasta el presente anónima- de la doctrina vivida por el “Santo de Asís”.

El propio “Directorio franciscano”, no presenta la oración atribuyendo su autoría al santo de Asís, sino que la titula “Oración por la paz”, así llamada por reflejar el espíritu de esa congregación. Probablemente esto de no saber la autoría exacta de la “Oración por la Paz”, corresponda a una enseñanza de San Francisco, que nos enseña la práctica de la virtud de la humildad y el desapego, para darle sólo alabanzas a la Divina Presencia de Dios.

EL POBRECILLO DE ASÍS

Giovanni di Pietro Bernardone, nombre de nacimiento de San Francisco de Asís, nació el 3 de octubre de 1226. Fundador de la Orden Franciscana, de una segunda orden conocida como Hermanas Clarisas y una tercera conocida como tercera orden seglar, bajo la autoridad de la Iglesia católica en la edad media.

Francisco era conocido como “il poverello d’ Asissis”, que quiere decir, “el pobrecillo de Asís”, renunció a familia y riquezas bajo la protección de la “Señora Austeridad”, Ser de Luz que rige la sencillez en el Sendero Espiritual, asistiendo al asceta para que se conduzca sin alardes ni adornos superfluos que lo distraigan en su transformación interna. Ella conduce al aspirante con sabiduría a conseguir el estricto cumplimiento de las normas morales del Sendero, que son necesarias para prestar un correcto servicio a la humanidad. No se debe confundir austeridad con pobreza, como la mayoría lo hace, ya que la primera es escasez o carencia de lo necesario para vivir, mientras que la segunda es la rigurosidad en el cumplimiento de las normas morales, a las que se apegó Francisco con rigor, en la conducción de su Orden.

Francisco convivió con pobres y leprosos a quienes llevó la enseñanza cristiana con una inefable alegría en la imitación del Cristo. Recordemos que Él decía que la Perfecta Alegria que está por encima de todos los dones del Espíritu Santo, en vencerse a sí mismos. Su movimiento estuvo centrado en el amor a Dios, a la austeridad y la alegre hermandad, distinción que tuvo eco entre las clases populares e hizo de él una veneradísima personalidad en la Edad Media.

Francisco era un ser de Luz de gran carisma, que atrajo a miles de seguidores, pues, tenía un trato abierto y cordial. Utilizaba su encanto social para ser agradable, ganándose así el apoyo y la admiración de los demás. Solía caer bien por el encanto que desplegaba.

EL SANTO MÁS GRANDE

San Francisco de Asís, el santo más grande que haya transitado por la Tierra, ejemplo de una fe viva y sencilla, una vida de humildad, de paz y de amor, modelo que podemos notar al leer reflexivamente la “Oración Simple”. En ella podemos encontrar un sendero robusto de cómo ser un instrumento de Dios en estos días de cambios y arideces.

San Francisco renovó la espiritualidad, centrándolo todo en la práctica de la Presencia de Dios, con sencillez y alegre fraternidad. Por eso, antes de iniciar nuestra aventura de parecernos al Santo de Asís, digamos juntos, la Oración Simple:

“Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: donde haya odio, ponga yo amor, donde haya ofensa, ponga yo perdón, donde haya discordia, ponga yo unión, donde haya error, ponga yo verdad, donde haya duda, ponga yo la fe, donde haya desesperación, ponga yo esperanza, donde haya tinieblas, ponga yo luz, donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Oh Maestro, que no busque yo tanto ser consolado como consolar, ser comprendido como comprender, ser amado como amar.

Porque dando se recibe, olvidando se encuentra, perdonando se es perdonado, y muriendo se resucita a la vida eterna”.

¿Qué es ser un instrumento de la Paz de Dios? Lo primero que hay que señalar al responder esta pregunta, es que nadie puede ser un instrumento de la Paz de Dios, sino mediante una gran perseverancia en la transformación personal, sin imposiciones y libre de toda vanidad, por esto, es algo que el propio individuo debe decidir hacer.

Sin embargo, también hay que saber reflexionar, que ser pacífico no es vivir en la inercia, hablar suavecito y vestirse de blanco; sino que es ser determinantemente dinámico, pero llevando sosiego en el corazón.

Esta renovación en función de ser un instrumento de paz, debe ser una combinación de virtudes desenvueltas, para que pueda ser útil en el propósito que los Maestros conocen y sirven, para ayudar en la transformación de la humanidad, considerando que todos esperan un cambio pero muy pocos colaboran para que esto suceda.

Para ser un instrumento de Dios, hay que perseverar tal como el Cristo lo señala: “El que persevere hasta el fin, este será salvo”. Cada cosa, situación o época tiene su momento, y en cuanto a perseverar “hasta el fin”, es justamente hasta que la propia energía de la situación se extinga, porque todo pasa, sin embargo, para que pase y no nos toque, debemos saber mantenernos firmes en Dios. El Maestro Djwal Khul, dice al respecto: “Mantenerse encaramado en un pináculo de amor y permanecer allí, no mirar hacia atrás, no mirar hacia delante, sino vivir desde allí para irradiar”.

Encaramado en un “pináculo de amor”, significa mantenerse en un estado de conciencia más elevado a la situación que se esté viviendo, pero en acción positiva continúa. Y el pináculo al que se refiere el Tibetano, es en lo más alto de nosotros mismos, elevación que se consigue con la práctica de la Presencia de Dios, sin mirar atrás lo superado, tampoco mirar al futuro para ver el fruto de la acción, sino que irradiar lo obtenido en el presente y para servicio de todos.

CONVERTIRSE EN UN INSTRUMENTO DE DIOS

Veamos de manera sencilla, cómo podemos convertirnos en instrumento de Paz de la Divinidad, de acuerdo a lo que sugiere la “Oración Simple” de San Francisco de Asís: Para ser un instrumento de la paz de Dios, se debe estar mental o espiritualmente en paz, no estando en conflicto con nada, con ninguna partícula de vida, por minúscula que nos parezca. Por eso, para ser instrumento de paz, primero tenemos que saber establecer nexos de buena voluntad, inteligencia, amor, disciplina, verdad, paz y libertad con todos los miembros de la raza humana, grupos sociales, culturales, políticos, profesionales y religiosos.

Si deseamos que los demás tengan buena disposición con nosotros, lo primero que tenemos que considerar, es aprender a ser personas vigorosas, de buena voluntad con todos. Porque si demandamos ser tratados inteligentemente por los demás, antes que nada debemos ser nosotros los primeros en tratarlos con bondad y como personas capaces, lo mismo que si queremos amor debemos en primera instancia conducirnos afectuosamente hacia todo el mundo.

Para ser un instrumento del “Espíritu de Paz”, debemos disciplinarnos a nosotros mismos, principalmente en lo que se refiere al control de la mente, para no criticar aquello que bajo nuestro propio punto de vista nos parezca incorrecto, pues, siempre es bueno saber tomar en cuenta que nuestra postura, consideración, actitud o incluso nuestra opinión puedan no estar siendo bendecidas por el entendimiento, por lo que siempre vendrá a bien preguntarnos si nuestro punto de vista está conectado con la realidad. De modo que, para poder ser útil a la concordia, debemos considerar entre las primeras virtudes por desenvolver, el apego a la Verdad, así como a tener por falso e irreal, todo lo que no sea eterno o espiritual y lo que pertenece a este mundo, por lo tanto, no nos apegaremos ni apoyaremos en nada que sospechemos que nos ha de conducir al engaño, por muy hermoso o verdadero que luzca.

Si logramos mantener nuestra mente y sentimientos en la luz de la verdad, comprenderemos que paz, es andar sin angustia y sin desesperación por mantener una postura de pensamiento, lo mismo que evitar ser fanáticos por una idea política o religiosa, porque de algún modo nos llevarán a la agresividad, a la guerra e incluso a la inquisición.

De manera que sería bueno que consideráramos la LIBERTAD si queremos ser instrumentos de la Paz Divina, así como considerar que la Libertad tiene que estar al principio de todo en nuestra vida, porque sin LIBERTAD no hay acción que valga, ni verdadero amor que ofrecer, ni mucho menos inteligencia en nuestro proceder, así como tampoco puede haber belleza, porque ella misma necesita del albedrío para hermosear, lo mismo que no puede haber paz si la sometemos a condicionamientos o ataduras.

Por eso, en cuanto nos sea posible debemos considerar que estar en paz se considera altamente saludable y suele asociarse con la felicidad, por lo tanto, si deseamos ser instrumento de la Paz de Dios, lo primero que debemos hacer es esforzarnos por ser felices nosotros mismos.

Escuela Metafísica de Chile
RETIRO ETÉRICO ABIERTO
 
SERVICIO DE CURACIÓN
Puedes incluir a cualquier persona que esté presentando una apariencia de enfermedad de cualquier tipo, ya sea física, mental o emocional. Haz clic
 
     

 

 

 

 

 

 

 

Escuela Metafísica de Chile - Estado 42 - of. 612 - Santiago Centro - Telefonos: (56 2)716 7413 | Celular: 09 001 4194
grupometafisicodechile@gmail.com