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LA GRAN INVOCACIÓN

 
Por: Fernando Castro
Santiago de Chile 23 de abril de 2019

La Gran Invocación fue dada a la humanidad por la Jerarquía Espiritual de Shamballa, en abril de 1945 a través del Maestro Djwal Khul y desde entonces ha sido traducida a más de 80 idiomas y dialectos. A los Maestros de Sabiduría se les conoce como los “Custodios del Plan”. El Plan es el anteproyecto del Propósito Divino y está concebido para toda la humanidad sin distingo alguno. “El Plan Divino de Perfección” sólo puede implementarse a través de la humanidad, pero la Jerarquía Espiritual de Shamballa trabaja bajo las “Leyes Espirituales” y nunca coacciona o presiona a la humanidad. Nunca infringe la libertad individual, particularmente la libertad mental.

El Plan Divino que los Maestros conocen y sirven actúa bajo el poder impulsor de la evolución misma. La “Gran Invocación” fue dada con el objetivo de acelerar el desarrollo evolutivo de la humanidad. Se entregó en tres etapas durante un período de nueve años, período en el que ocurrió el acontecimiento terrenal de la segunda fase de la Guerra Mundial.

Fruto de la colaboración del Maestro Djwal Khul, conocido como el Tibetano, y de Alice Bailey, su discípula quien tradujo al inglés “siete antiquísimas formas verbales”, las cuales fueron transcritas en frases “comprensibles y adecuadas”. Se dice que estas “siete formas verbales” constituyen el enunciado completo y nuevo del Cristo para la época y los 2000 años que vienen, y por eso se afirma que la “Gran Invocación” es “el mantram del Cristo mismo”.

Recuérdese que las palabras con que la humanidad designa las cosas y sus cualidades, no siempre son suficientes para hablar y comunicar todo lo que nos rodea. Los seres vivos, las cosas, los objetos e incluso las ideas y los pensamientos, no son algo estático, están casi siempre en movimiento, en continua actividad: así que los Maestros concientes de esto nos dan esta Invocación rica en las expresiones universales y perdurables para toda la Nueva Edad Dorada y más allá. 

La Gran Invocación fue dada al final de la Segunda Guerra Mundial en 1945, ya que esta había dejado un profundo efecto negativo y causado mucho sufrimiento en todo el planeta, dejando abierta literalmente la conciencia humana como resultado de la destrucción de las antiguas y caducas instituciones, de los hábitos de vida y de las formas mentales “cristalizadas” que mantenían a la humanidad esclavizada, víctima de la separatividad y el materialismo, particularmente desde la época de la Revolución Industrial.

En 1945, la agonía de la guerra y la angustia de toda la humanidad llevaron al Señor Maitreya,-quien para entonces era el Cristo Planetario- a tomar una gran decisión, la decisión volver a entrar en contacto físico con la humanidad siempre y cuando los seres humanos llevaran a cabo las etapas iniciales del proceso de establecer Rectas Relaciones Humanas, y le dio al mundo una de las plegarias más antiguas conocidas, que hasta ese momento sólo había sido permitido ser utilizada por Iniciados y Seres de Luz. EL CRISTO MISMO UTILIZÓ LA “GRAN INVOCACIÓN” POR PRIMERA VEZ EN JUNIO DE 1945.   

Los Maestros de Sabiduría señalan que toda persona que realice la “Gran Invocación” para que la Luz de Dios ilumine las mentes de los hombres y para que afluya Amor a sus corazones y la Voluntad de Dios sea conocida, está contribuyendo de forma
espiritual y externamente para generar cambios de gran alcance, tanto a nivel global como en sus propias vidas, cambiando actitudes, reorientando su intención de vida, carácter y metas. 

Es tal el poder de esta Invocación o gran mantram que, cuando es empleado con regularidad y esfuerzo persistente por el estudiante, penetra hasta su más profundo significado y propósito, que comienza a experimentar un profundo cambio hacia un mayor servicio espiritual. El espíritu de cooperación con el Plan Divino de Perfección para nuestro mundo, se gesta en la mente y el corazón de quien trabaja inteligentemente con la “Gran Invocación” y en nombre de ella.

TODOS LOS DÍAS

Como un acto de Buena Voluntad Mundial todos los estudiantes del “YO SOY” deberían avocarse a realizar cada día la Gran Invocación, como una acción de servicio puntual al medio día, haciendo un alto en sus actividades y dedicarle unos minutos a la humanidad para irradiar la Luz, el Amor y la Buena Voluntad a los corazones de los seres humanos y a los gobiernos del planeta.

GRAN INVOCACIÓN

Desde el punto de Luz en la mente de Dios,
Que afluya luz a las mentes de los hombres;
Que la luz descienda a la Tierra.

Desde el punto de Amor en el Corazón de Dios,
Que afluya amor a los corazones de los hombres;
Que Cristo retorne a la Tierra.

Desde el centro en donde la Voluntad de Dios es conocida,
Que el propósito guíe a las pequeñas voluntades de los hombres;
El propósito que los Maestros conocen y sirven.

Desde el centro que llamamos la raza de los hombres,
Que se realice el Plan de Amor y de Luz,
Y selle la puerta donde se halla el mal.

Que la Luz, el Amor y el Poder, restablezcan el Plan en la Tierra.
Que asi sea y cumplamos nuestra parte.

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