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LA PERFECTA ALEGRÍA

Por: Fernando Castro
Santiago de Chile, 3 de octubre de 2019

Se dice que la alegría es un sentimiento producido, normalmente, por un suceso favorable, que suele manifestarse con un buen estado de ánimo, la satisfacción y la tendencia a la risa. Pero de alguna forma, esta alegría, depende de hechos externos provechosos acompañados de que todo nos salga bien, es una alegría condicionada. Sin embargo, San Francisco de Asís nos enseña algo revolucionario con respecto a la alegría perfecta, que no tiene nada que ver con algo externo, es más bien una alegría radical, sorprendente e incomprensible para la mayoría de las mentes de las personas.

Veamos el planteamiento de esta perfecta alegría que Francisco nos enseña, en este relato basado en las “Florecillas de San Francisco”:

Iban San Francisco y el hermano León camino de Santa María de los Ángeles, desde Perugia, era invierno y estaban atormentados por el fuerte viento, cuando el hermano León le preguntó: Padre, te ruego por parte de Dios, que me digas, dónde está la perfecta alegría. Y san Francisco le respondió así:

Cuando lleguemos a Santa María de los Ángeles, completamente mojados por la lluvia y muertos de frío, llenos de barro y afligidos por el hambre, y toquemos a la puerta del convento, y el portero, irritado nos diga: ¿Quiénes son ustedes? Y nosotros le digamos: Somos dos de vuestros hermanos, y él nos diga: No es cierto: son dos vagabundos que buscan engañar al mundo y roban las limosnas de los pobres; fuera de aquí. Y no nos abra y nos deje a la intemperie bajo la nieve y la lluvia, con frío y hambre hasta la noche: entonces, si soportamos tal injuria y crueldad, tantos malos tratos, pacientemente, sin perturbarnos y sin hablar mal de él (…), escribe que en ello no está la perfecta alegría. Y si aún, confusos por el hambre y el frío y la noche tocamos una vez más y pedimos por el amor de Dios, con lágrimas en los ojos, que nos abra la puerta y nos deje entrar, y él más escandalizado dijera: Vagabundos inoportunos, les pagaré como merecen. Y saliera de ahí con un palo y nos agarrara la capucha y nos tirara al piso y nos arrastrara por la nieve y nos golpeara con el palo: Si nosotros soportamos todas esas cosas pacientemente y con alegría, pensando en los sufrimientos de Cristo bendito, los cuales debemos soportar por su amor: ¡Oh hermano León!, escribe que ahí y en eso está la perfecta alegría, y escucha la conclusión hermano León. Por encima de todas las gracias y todos los dones del Espíritu Santo, los cuales Cristo concede a los amigos, está el vencerse a sí mismo y, voluntariamente, por amor, soportar trabajos, injurias, oprobios y desprecios.

CLAVE ESPIRITUAL

Al principio comentaba que la perfecta alegría que nos plantea San Francisco de Asís es más bien una alegría radical, sorprendente e incomprensible para la mayoria de nosotros, ya que para lograrla implica vencerse a sí mismo, morir a nuestros “yoes” o defectos psicológicos, donde se necesita de todo el valor que podamos tener para lograrlo, que contradictoriamente, no es lo que todo el mundo piensa de la perfecta alegría, aquella que es resultado sólo de que todo nos salga bien. No obstante, Francisco nos habla de un estado de conciencia interno de completa felicidad y perfección, con una base sólida y firme, inquebrantable, donde ningún suceso, factor o condición externa pueda debilitar, y esto sólo se consigue mediante el desenvolvimiento de la Consciencia Crística, venciéndonos a nosotros mismos, estando siempre positivos y decretando para no caer en bajones mentales, ni en desesperaciones emocionales, asi como no pensar, no sentir, no hablar ni mencionar el mal, ni nada malo, ni negativo, mucho menos afirmar su existencia, en otras palabras, es reconocer en todo la Presencia de Dios como único poder y sustancia. Si así lo hacemos, entonces, podremos sentir esa “Perfecta Alegría” de la que nos habla Santo de Asís.

AFIRMACIÓN DE LA PERFECTA ALEGRÍA

Cada vez que quieras sentir la Perfecta Alegría de Dios en ti, aquiétate y ordena tu mundo y afirma:

“Yo Soy la Perfecta Alegría de Dios que me lleva al Cielo Interior de Completa Felicidad y Perfección, que es mi verdadero hogar cuando estoy en Armonía con todo el mundo”.

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