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LA QUEJA

 
Por: Fernando Castro
Santiago de Chile, 12  de noviembre de 2017


Durante la Primera Semana de Ejercitación de Acción de Gracias, trabajamos en la purificación de nuestro pensamiento, sentimientos y habla del mal hábito de la QUEJA, consistió en observarse en las conversaciones con nuestra familia, compañeros de oficina, grupo espiritual o en todo lugar donde nos desenvolvemos. Su objetivo práctico era concienciar que lo contrario a la queja es el agradecimiento. A lo primero que teníamos que abocarnos era observar si vivimos en un estado de queja permanente y la carencia de gratitud en nosotros. La ejercitación consistió entonces en darnos cuenta de la queja en nosotros ya que esta muchas veces es producto de una gran disconformidad con la realidad presente que vivimos. De modo que, veremos la queja en su detalle psicológico en cuanto a las personas.

EL HÁBITO DE LA QUEJA

La queja es un hábito común en las personas amargadas y pesimistas. Sin embargo debemos entender este hábito como RESENTIMIENTO que se tiene por el comportamiento de alguien, DISGUSTO por la apariencia de un lugar, AFLICCIÓN por una situación o cosa. De modo que podemos entender que una persona quejumbrosa es aquella que se desahoga liberando cargas físicas o psíquicas, evidenciando una realidad que no le gusta o no acepta. Sin embargo se vuelve una condición perturbante o un problema cuando esta se queja por algo que no es realidad y cuando proviene de una estructura mental pesimista o de una condición psicológica insana.

Tú puedes comenzar a limpiar tu subconsciente de los Arquetipos de la queja diciendo: “Yo no estoy resentido, disgustado ni afligido con ninguna persona, lugar, condición o cosa, porque estoy satisfecho de la vida que llevo. Doy gracias a Dios por esto”.

La persona que hace uso exagerado o abuso de la queja, sin el aporte de la solución que esta lleva implícita, regularmente se torna en un individuo que puede ser percibido como un amargado, pesimista o inconforme. A estos individuos nada les justa o calza y son personas de muy difícil compartir a su lado.

 Puedes decretar conscientemente para quitarle poder a esta mal hábito de la queja en tu vida diciendo: “Le Quito Poder a la amargura, al pesimismo y a la disconformidad en mi vida, en su lugar pongo solo cosas alegres, optimistas y pacificas que me lleven al bien de las cosas”.  

El proceder del quejoso llega hasta negativizar lo positivo, cuando se le intenta ayudar ofreciéndole algo provechoso agregan: “es que,…”  “si, pero…” asunto que coarta cualquier intento de asistencia debido a que tiene su atención concentrada en lo malo, en lo que no se desea, que lamentablemente con la queja se refuerza y se propaga por su mundo.

 Para cambiar esta condición puedes decir: “Yo pongo mi atención concentrada en el bien, en lo bueno que deseo para mi, que afortunadamente con la gratitud a Dios se refuerza y se propaga por mi mundo”.

PORFIADO ENCUBIERTO
“es que, es que”

Un quejumbroso es un porfiado encubierto ya que tiene mucho de tozudez o testarudo, porque tiende a mantener firme sus opiniones de las personas, lugares, condiciones o cosas, de las que se queja más allá de lo que puedan decir los demás. Por eso el término “Es que, es que” los define claramente por su incapacidad de recibir otras opiniones más allá de la suya o de reconocer que está incurriendo en un error. Son agotadores profesionales, si se intenta sacarlos de sus opiniones será imposible dado que, están encerrados en su “esfera personal”. Se pueden igualar a los “muñecos porfiados” que están construidos de tal forma que tras ser derribados siempre serán capases de erguirse nuevamente.

Puedes decir para despotenciar esta apariencia de tozudez: “Yo Soy flexible y dócil con las personas, lugares, condiciones o cosas, de las que se queja todo el mundo y abro mi esfera personal a la Luz de Dios que nunca falla para romper toda apariencia de porfía, tozudez y retraso”.    

CARACTERÍSTICA DE UN QUEJUMBROSO

La característica principal de un quejumbroso es que se auto etiqueta como una víctima y en este proceso se convierte en su propio victimario revictimizándose y construyendo victimas a su paso en el ejercicio manipulativo de la queja como argumento válido de su irracionalidad. Asi tenemos que un de manera “deportiva” un quejumbroso se deleita buscando de qué quejarse para tener un tema de conversación generalmente negativo que no conduce a nada. Podemos decir que usa la queja constante como un beneficio secundario, ya que obtiene respuestas de compasión de quienes lo rodean y asi evitar tareas indeseables, atraer la atención y evitar hacer lo que le corresponde.

 Puedes comenzar a despotenciar en ti todo intento de manipulación de los demás diciendo: “Yo no me quejo por nada y acepto con gusto todo lo que me corresponde hacer para mejorar mi mundo y el de los demás”.

LOS CHISMES Y LAS CRÍTICAS

Con relación a los chismes y las críticas es bueno saber que también son quejas sobre los defectos que tienen los demás; el problema es que un quejumbroso no llega a ser consciente de esto, porque son formas de comportamiento habitual, un modo de ser, criticón y chismoso, que se complace en ser juez implacable de los demás. Por lo tanto el estudiante espiritual debe saber que la queja es contagiosa y que se pega predisponiendo a los demás a quejarse; de modo que, debe evitar este mal hábito porque  tiende a expandirse como reguero de pólvora, y sin darse cuenta por Ley de Vibración atraerá todo lo malo, feo y desagradable que esta condición lleva consigo a su mundo. De manera que, una de las primeras medidas para convertirse en alguien positivo y que no se queja es evitar a las personas quejosas, criticonas, y cizañeras.

 Para que atraigas a tu mundo todo lo bueno de la vida, puedes decir: “Yo Soy positivo, feliz y cortes con todo el mundo”.

DEMOLIENDO Y EDIFICANDO

La idea de decretar positivo ante esta apariencia de la queja y sus complejidades es ir despotenciandolas poco a poco, y traer algún bien a tu vida, tienes que realizarlos de forma conciente y disciplinadamente para elaborar un nuevo “estado mental”. Es ir demoliendo el viejo estado mental, y cuidadosamente construir uno nuevo y cambiar la queja por el agradecimiento.      

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