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LA QUEJA

Por Fernando Castro
Santiago de Chile, 11 de julio de 2021

La queja es un hábito común en las personas amargadas y pesimistas. Sin embargo, debemos entender este hábito como resentimiento que se tiene por el comportamiento de alguien, disgusto por la apariencia de un lugar, aflicción por una situación o cosa. De modo que podemos entender que una persona quejumbrosa, es aquella que se desahoga liberando cargas físicas o psíquicas, evidenciando una realidad que no le gusta o no acepta. Esto se vuelve un problema, cuando la queja es por algo irreal, o proviene de una estructura mental pesimista.

Tú puedes comenzar a limpiar tu subconsciente de los arquetipos de la queja, repitiendo, cada vez que sientas el impulso de quejarte: “YO ESTOY CONTENTO, SATISFECHO Y FELIZ”. Esta afirmación hará la maravillosa tarea de hacerte reflexionar acerca de tu vida, pensando y observando las cosas buenas que tienes, y observando que no hay motivo para quejarse.

La persona que hace uso exagerado de la queja, sin el aporte de la solución que esta lleva implícita, regularmente se torna en un individuo que puede ser percibido como un amargado, pesimista o inconforme.

A estos individuos nada les gusta o calza, y son personas de muy difícil trato para compartir con ellos. Considera esto: “LA QUEJA, ES UN VICIO QUE ENFERMA”. A la queja le vas a decir con firmeza: ¡TE QUITO PODER! y en su lugar vas a poner solo cosas alegres, optimistas y pacíficas que te lleven a ver el bien de la vida.

El proceder del quejumbroso negativiza hasta lo positivo, impidiendo que se le ayude, porque tienen su atención concentrada en lo malo, en lo que no desea, que lamentablemente refuerza constantemente con su actitud. Para cambiar esta condición se puede decretar: “YO QUIERO VER LO BUENO DE LAS COSAS”.

“ES QUE, ES QUE”

Un quejumbroso es un porfiado encubierto, ya que tiene mucho de tozudez o testarudo, porque tiende a mantener firme su opinión sobre las cosas y el mundo de los que se queja, más allá de lo normal. Por eso, el término “Es que, es que” los define claramente, por su incapacidad de recibir otras opiniones más allá de la suya o de reconocer que está incurriendo en un error. Son agotadores profesionales, si se intenta sacarlos de sus opiniones será imposible, dado que, están encerrados en su “esfera personal”. Se pueden igualar a los “muñecos porfiados” que están construidos de tal forma que tras ser derribados siempre serán capaces de erguirse nuevamente.

Puedes decir para despotenciar esta apariencia de tozudez, este “Tratamiento Metafísico”: “Yo Soy flexible y dócil, porque tengo real capacidad de ver lo bueno y constructivo de las cosas, y abro mi mente a la Luz de Dios que nunca falla para romper toda apariencia de porfía, tozudez y retraso”.

CARACTERÍSTICA DE UN QUEJUMBROSO

La característica principal de un quejumbroso, es que se auto etiqueta como una víctima y en este proceso se convierte en su propio victimario. Asi tenemos que, de manera “deportiva”, un quejumbroso se deleita buscando de qué quejarse para tener un tema de conversación que generalmente es negativo y que no conduce a nada.

Podemos decir que usa la queja constante como un beneficio secundario, ya que obtiene respuestas de compasión de quienes lo rodean, y así evita tareas indeseables, atrae la atención y elude hacer lo que le corresponde.

Cada vez que sientas ganas de quejarte, aunque estés desesperado por hacerlo, cuenta hasta diez y di: “YO NO TENGO PORQUE QUEJARME. DIOS ES PERFECCIÓN Y EN TODA LA CREACIÓN NO HAY NADA IMPERFECTO. YO TENGO GRATITUD. DIOS ES PERFECTO Y TODO ESTÁ BIEN. YO QUIERO SENTIR GRATITUD”.

LOS CHISMES Y LAS CRÍTICAS

Con relación a los chismes y las críticas, es bueno saber que también son quejas sobre los defectos que tienen los demás; el problema es que un quejumbroso no llega a ser consciente de esto, suele ser un comportamiento habitual, un modo de ser, criticón y chismoso, que se complace en ser juez implacable de los demás. Por lo tanto, el estudiante espiritual debe saber que la queja es contagiosa, predisponiendo a los demás a quejarse; de modo que, debe evitar este mal hábito y las juntas quejumbrosas, porque tiende a expandirse como reguero de pólvora, y sin darse cuenta por “Ley de Vibración” se termina atrayendo todo lo malo, feo y desagradable.

De manera que, una de las primeras medidas para convertirse en alguien positivo y que no se queja, es evitar a las personas lastimeras criticonas y cizañeras.

Para que atraigas a tu mundo todo lo bueno de la vida, puedes decir: “YO SOY POSITIVO Y CORTÉS CON TODO EL MUNDO”.

DEMOLIENDO Y EDIFICANDO

La idea de decretar positivo ante esta apariencia quejumbrosa y sus complejidades, es ir despotenciándolas poco a poco, y para traer lo bueno a tu vida, tienes que realizarlos de forma conciente y disciplinadamente para elaborar un nuevo “estado mental”. Es ir demoliendo el viejo estado mental, y cuidadosamente construir uno nuevo; cambiando la queja por el agradecimiento.

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