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Interpretación Metafisica de
LA TENTACIÓN DE JESÚS EN EL DESIERTO

 
Por: Fernando Castro
Santiago de Chile, 11 de marzo de 2011

Trabajaremos el relato más misterioso e incomprensible del evangelio de San Mateo, donde relata todo el proceso de la “tentación” del Jesús”, cuando se retira a meditar al desierto, asunto de gran interés y enseñanza para los estudiantes espirituales de la Nueva Edad Dorada en cuanto al misterio de la meditación, firmeza de propósito, renuncia y fidelidad a Dios se refiere. Esto está inserto dentro de todo el proceso del trabajo de salir de la inconsciencia y del dominio de la personalidad mediante el control de los vehículos inferiores del ser humano. Veamos lo que dice Mateo sobre esta etapa de lo que se conoce como la tentación en el desierto: “Entonces Jesús fue conducido por el espíritu al desierto para ser tentado por el Diablo”. Ser conducido es un asunto interno de ir de un estado a otro, todo esto dentro de uno mismo. Es el deseo profundo de conocerse a sí mismo. Sobre todo, si se quiere servir a los demás, entonces, tenemos que es la base fundamental para nuestro conocimiento.

Conducirse al desierto, es ir a lo más profundo de nosotros mismos, que es nuestro inconsciente, territorio arenoso y movedizo por todo lo alojado ahí, sin que nada sepamos de “eso”. Por falta de la Luz de la consciencia, carece de claridad y nos tiene en la resequedad más desolada. Ir al desierto es la acción que tarde o temprano ha de realizar aquel que quiera conocerse profundamente, así como estar dispuesto a ser sometido a prueba por el Cristo Propio, para vaciar el contenido de la conciencia, de todas las ataduras y rechazos acumulados en esta vida y en otras. Continua Mateo: “Después que hubo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, entonces sintió hambre”.

No importa cuánto tiempo estés en ayuno, igual lo humano y sus necesidades vendrán a reclamar su sitial, por lo que la maestría consiste en mantener la FIRME DETERMINACIÓN y la razón bien clara para no ceder a las peticiones del “yo personal”, sobre todo en aquellos momentos de mayor debilidad.

De modo que, es sabio no forzar al cuerpo más allá de sus límites, alentados por el fanatismo y lo irracional. Por eso en el relato de Mateo se lee: “También, el Tentador vino y le dijo: -Si eres hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en panes”. El tentador es la inconsciencia, es esa tendencia que nos impulsa constantemente a mentir y a vivir en la ilusión. Es la falta de observación, el actuar irreflexivamente y obedecer a los impulsos que provienen de nuestro inconsciente, y que, al ejecutarlos creemos actos conscientes. “Pero en respuesta él dijo: “Está escrito: No de pan solamente debe vivir el hombre, sino de toda expresión que sale de boca de Jehová”.Sin lugar a discusión debemos saber que no solamente hemos de procurarnos bienestar y manutención de alimentos para el bienestar físico, sino que, al observar todas nuestras faltas y fallas, podamos dar alimento a este cuerpo en desenvolvimiento que es la “Conciencia Crística”, mediante la Enseñanza Espiritual para que se desarrolle y, así vivir de todo aquel equilibrio y armonía que proviene de estar en paz con uno mismo; Paz obtenida con la meditación y la Práctica de la Presencia de Dios. “Entonces el Diablo lo llevó consigo a la Ciudad Santa, lo apostó sobre el almenaje del templo y le dijo: “Si eres hijo de Dios, arrójate abajo; porque está escrito: A sus Ángeles dará encargo acerca de ti, y te llevarán en sus manos, para que nunca des con tu pie contra una piedra”.

Lo inconsciente en uno y sus pulsiones instintivas, groseras, desagradables y primitivas vienen a importunar nuestro propósito de iniciar nuestra reflexión, meditación y purificación, así como el vaciado de la conciencia para vivir sólo de lo eterno. Este mecanismo tratará de romper nuestra ecuanimidad, que es nuestra defensa consciente, para todo lo falso que quiera romper esta unidad con nuestra Presencia “Yo Soy”, y actuando sobre las pulsiones mismas que provienen del inconsciente instarán a que abandonemos nuestra práctica y nos arrojemos a las constantes reacciones y al olvido de uno mismo. Así que, Jesús responde a esto diciendo: “Otra vez está escrito: No debes poner a prueba ha Jehová tu Dios”.Sin discusión ni resistencia alguna, uno no debe buscar en la meditación resultado alguno, ni mucho menos ir en busca de lo eterno poniendo bajo examen a Dios “YO SOY” en nosotros, bajo ninguna circunstancia.

Continua Mateo: “De nuevo el Diablo lo llevó consigo a una montaña excepcionalmente alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: “Todas estas cosas te las daré si caes y me rindes un acto de adoración”. Lo inconsciente siempre ha de surgir disfrazado de todo aquello que desplace la atención hacia una situación ajena a la idea del momento, -como nuestro propósito de conocernos- y poniendo la duda en nuestro propósito de vaciar la consciencia para vivir enteramente de lo incorrupto, inmutable y eterno.

 Lo inconsciente luchará poniendo en nuestra mente las imágenes del pasado, corrupto e impermanente de las cosas que impiden la iluminación y la Voluntad de lo eterno en uno.

 Todo esto sólo para que abjuremos por cansancio y falta de firmeza a nuestro propósito y, con ello abandonemos la senda que conduce a la salvación.

Entonces Jesús le dijo: “¡Vete, Satanás! porque está escrito: Es a Jehová tu Dios a quien tienes que adorar, y es sólo a él a quien tienes que rendir servicio sagrado”.  Al mantener la Divina Ecuanimidad le dices a todo lo inconsciente, ilusorio e impermanente; “tú no existes”, “fuera de aquí”, porque el Real Ser en nosotros es lo único verdadero, y todo lo demás es ilusión. Sólo Dios “YO SOY”, el Absoluto es digno de veneración y respeto, así como de servicio eterno.

 Porque no hay mejor pastor que Dios, que procura todo a quien se refugie en Él, además permite al que tome posada en su Manto de Luz, que se refugie en su Silencio. “Entonces el Diablo lo dejó, y, ¡mire!, vinieron ángeles y se pusieron a ministrarle”. Aunque lo grosero, desagradable y primitivo de lo inconsciente quiera sobornar a la Conciencia Crística con sus ofrecimientos pomposos, inútiles e ilusorios, nada malo se ha de temer, porque “YO SOY” mismo ha llegado a ser el Rey en cada ser humano. No hay montaña más alta que la Divina Presencia de Dios, ni opulencia más rebosante que vivir bajo su infinita provisión. Y aunque se permanezca en el ardiente desierto, siempre mantiene fresca el alma. Quien a Dios tiene de primero, de primero Dios lo mantiene a él, y mediante sus Ángeles mantendrá la copa bien llena de quien lo busque y le reclame su infinito Amor Compasivo, sin que nada pueda usurpar esta primacía. DIOS SIEMPRE ES PARA QUIEN LO BUSQUE, REFUGIO Y FUERZA.

“Entonces Jesús volvió en el poder del espíritu a Galilea”.

Aquel que quiera abrir la puerta que conduce al Sendero, la ha de abrir con la caridad y con el amor, así con justicia será llamado el vencedor. Aun estando en el desierto y la tentación venga tres veces, tres veces se ha de confiar en el Cristo, para tener Buena Voluntad, Sabias Decisiones y Amor Compasivo con todos. Así el candidato al Sendero de Servicio Espiritual podrá en la felicidad suprema, abrir la puerta blanca y diáfana como alabastro, donde en su interior arde el fuego inalterable de la Llama del Cristo que lo conducirá a Dios “YO SOY” el Absoluto.

Se ha de trabajar durante los cuarenta días en la observación de la gula, la vanagloria y la soberbia para lograr la desaparición del “yo personal” y lograr un estado de silencio interno, donde sólo la Voz del Cristo retumbe en los oídos y en todo el Ser. Por eso Jesús nos dice: “En el mundo están experimentando tribulación, pero ¡cobren ánimo!”.Esto es, aunque en la sociedad humana, suframos persecución o adversidad, tengamos valor de seguir con nuestro propósito de despertar nuestra Conciencia Crística para que triunfalmente al final digamos como Jesús el Cristo: “YO HE VENCIDO AL MUNDO”.

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