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NO TE PREOCUPES
Por: Fernando Castro
Santiago de Chile 11 de agosto de 2019

En pleno Sermón de la Montaña, el Maestro Jesús nos enseña sobre la confianza que debemos tener en Dios, refiriéndose a la Provisión Divina, primero nos advierte sobre la división de nuestro corazón con respecto hacia dónde está dirigida nuestra atención en la vida, diciendo: “Nadie puede servir a dos amos, porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro”. Esto significa que no podemos servir, al mismo tiempo a Dios y al deseo de tener poder económico, -que es lo que la mayoria de las personas hace y quiere-. El poder económico ejemplifica aquí a todo el conjunto de preocupaciones desmesuradas por el bienestar. Es evidente que todos necesitamos bienestar económico para poder vivir dignamente; pero cuando la preocupación por el bienestar y el acumular se sobreponen a otras necesidades más básicas y profundas, como la dedicación a la familia, el sentido de solidaridad, y el sentido de la práctica de la Presencia de Dios, acaban deshumanizándonos. Por eso, debemos primero dedicarnos a desenvolver las virtudes de nuestro “Dios Interno”, que nos vuelve mejores personas, porque nos hace tener los ojos abiertos al sentido místico de la vida y nos dirige a pensar en el bienestar de los demás.

Jesús en su enseñanza nos previene contra la preocupación, la intranquilidad y la ansiedad, todo enmarcado en sugerencias, repetido al comienzo y al final de sus palabras respecto a no estar preocupados por la vida y por el futuro. Nos presenta dos bellos ejemplos de la vida natural: los pájaros y las flores, en donde nos hace observar la total falta de ansiedad de estos por la comida y el vestido, o por el mañana.

Ciertamente es una comparación ingeniosa, pero nos enseña una gran verdad: Que Dios ya sabe la necesidad de alimento y de vestido que tenemos. Que debemos aprender a confiar en que estamos en manos de Él; de un Dios cuya Voluntad para nosotros siempre es el bien. En palabritas sencillas nos enseña la Práctica de la Presencia de Dios, que si la ejercemos, tarde o temprano producirá salud, prosperidad y tranquilidad en nuestra vida.

Por eso, Jesús nos insta a buscar primero el reino de Dios para que todo lo bueno venga por complemento de nuestro correcto esfuerzo. Veamos lo que en aquella oportunidad dijo, para luego detallar cada palabra y podamos comprender su enseñanza. En aquella oportunidad Jesús dijo: “Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”, luego advierte: ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Esto se puede traducir por: “no estés ansioso”, “no te preocupes” a lo que se puede añadir, “por vuestra vida”, “comida” o “vestido” o estar ansiosos por lo que vamos a comer, beber y cubrirnos, asi como lo que nos deparará el futuro, en otras palabras significa, no debe constituir una fuente de angustia. Por eso, el mandato de no afanarse no puede significar que tengamos que esperar a que la Provisión Divina llegue milagrosamente cada mañana sin hacer ningún esfuerzo. Asunto que debemos comprender correctamente, pues, Jesús lo que nos está enseñando es el correcto “Desenvolvimiento Espiritual Interior” que es no luchar ni resistirse ni mucho menos preocuparse por las cosas, porque su enseñanza no está en el plano de la lucha, más bien enseña a tener firme determinación, de la fe constante y tenaz las veinticuatro horas del día, para poder obtener lo que se requiere, que es el Correcto Esfuerzo. Por ello, el estudiante no debe preocuparse por estas cosas, sino confiar en Dios, que es el que hace que toda cosa buena nos venga a nuestro mundo. Lo que Jesús nos trata de enseñar es que nos demos cuenta de que es Dios quien hace que germine la semilla, ES UN CAMBIO DE MENTALIDAD. Porque está el Amor Compasivo de Dios en aquellos aspectos que no podemos controlar después de sembrar, de la misma manera que las aves encuentran su comida a ras del suelo y sólo tienen que tomarla. Luego, Jesús bellamente dice: “Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan”. Aquí el Maestro nos hace reflexionar en que si Dios cuida de las aves, ¡cuán mayor tiene que ser su cuidado de nosotros que somos sus hijos! Si cambiamos nuestra forma de pensar y observamos estas cosas, entonces necesariamente desparecerán la ansiedad y la preocupación.

Continua Jesús: “pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? Ahora bien, con relación al cuerpo físico, tenemos que considerar un hecho de la naturaleza, los lirios del campo, cómo crecen mágicamente, lo bellos que son; que el Maestro cita a Salomón con todo su esplendor, -ya que para los judíos era notoria la riqueza de Salomón-, por lo que hace que reflexionen sobre esto, que ni él se vestía como uno de ellos. Entonces, la reflexión es, si la hierba del campo que tiene una vida breve, y que es echada al horno como leña, Dios la viste así, ¿qué no hará por nosotros que somos eternos? Notemos que no dice que no tienen fe, sino que tienen “poca fe”, por lo tanto, lo que ocupaba a Jesús no es la ausencia de fe, sino lo inadecuado de ella, es decir, QUE NO TENGAN FE SUFICIENTE.

Recordemos que Dios sabe lo que en nuestro corazón deseamos y lo que necesitamos, por lo que debemos confiar en la provisión de Él en nuestra vida. De modo que, el Maestro nos dice: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?” porque eso es asunto de los que no viven en la práctica de la Presencia de Dios, para los que no progresan espiritualmente porque se preocupan más por las cosas del mundo que de profundizar su relación personal con Dios y extender la fe a la totalidad de su vida. Finalmente, Jesus nos sugiere: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Esto significa que desenvolvamos los “Siete Aspectos de Dios”, las virtudes de los “Siete Rayos”, que activemos nuestro “Cristo Interno”, vivamos de acuerdo a los “Principios o Leyes Universales”, asi como aprender a pensar positivo que es no pensar, no sentir, no hablar ni mencionar el mal, ni nada negativo, mucho menos afirmar su existencia. Creer en Dios y en Su Voluntad que siempre es el bien.

A la Provisión Divina también se le dice cristianamente “El pan nuestro de cada día”, y para que este pan que es toda cosa buena, Dios nos lo de siempre, comencemos a cambiar nuestra mentalidad diciendo con afán y confianza el “Manifiesto de Opulencia” a manera de tratamiento metafísico para curar la preocupación y la ansiedad por el mañana.

MANIFIESTO DE OPULENCIA

“Yo Soy” completamente provisto de todo, tengo absoluta “Conciencia de Prosperidad, y no creo, no pienso, no siento, no hablo, ni menciono la pobreza, ni la estrechez, ni la falta de toda cosa buena, mucho menos afirmo su existencia. Creo en Dios y en Su Provisión que siempre es la abundancia para mí y para todas las corrientes de vida que me rodean.

“Yo Soy” completamente provisto, creo, pienso, siento, hablo y procuro con todo el poder de mi ‘Dios Interior’ que sólo se manifieste el Bien de toda cosa buena, la Fe en que todo en mi mundo está cubierto, la Buena Voluntad de la Provisión Divina, la Inteligencia del suministro, el Amor dispensador, la Belleza de la subsistencia, la Pureza del aprovisionamiento, la Salud de mis comestibles, la Verdad de mi providencia, la Opulencia sin que me falte nada, la Paz de que mi mundo lo contiene todo, la Libertad financiera, el Suministro y la Serenidad en mi vida que me permite estar en Paz, libre de toda deuda. Doy Gracias a Dios por esto.

A MODO DE CONCLUSION

En la vida necesitamos el dinero, como también necesitamos trabajar y esforzarnos por salir adelante; pero nuestra vida no debemos agotarla en ello, asi como tampoco debemos dejar de hacer lo necesario para mejorarla, sin embargo, debemos tener confianza en Dios, para no perder el tiempo en hacer otra cosa. Lo importante es que, al haber entrado a la enseñanza por la razón que fuere, deberíamos volver a recordarnos que la Verdad Crística enseña que aunque vivimos en el plano de la lucha que está lleno de maldad, ignorancia, odio, fealdad, mentira, pobreza y ataduras, asi como de guerra, errores, enfermedad y muerte, no obstante estas cosas pueden transformarse mediante la Práctica de la Presencia de Dios diariamente.

Entonces, la única desazón, la única causa que debe preocuparnos es buscar el Reino de Dios y hacer realidad su Verdad. Porque el Reino ya está presente dentro de nosotros, mezclado con las realidades del mundo, pero siempre se va expandiendo a medida que lo ejercitamos. Por lo tanto, esta es la tarea que nos ha de “preocupar”, el “negocio” que ha de llenar toda nuestra vida, y darle sentido, aunque esto se repita mil veces LA PRÁCTICA DE LA PRESENCIA DE DIOS.

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