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VIRGEN DE ANDACOLLO

Por Fernando Castro
Santiago de Chile, 13 de septiembre de 2020

La leyenda de la Virgen de Andacollo se remonta a los años de la Conquista de Chile, la historia narra que Juan Bohón, capitán español y regidor del cabildo de Santiago, fue el fundador de la ciudad de la Serena en 1544, frente a una tropa de cuarenta soldados y diez colonos, más una pequeña imagen de la Madre María, que fue forjada por un artesano indígena en la andina ciudad del Cuzco. En aquellos tiempos era costumbre de las expediciones españolas llevar una “Imagen de la Virgen”, una tradición española común de la colonización de América.

El año 1549, los indios Colla de Copiapó, se alzaron contra los españoles, donde los cuarenta soldados que acompañaban a Juan Bohón nada pudieron hacer contra el levantamiento indígena, y sólo dos españoles sobrevivieron, quienes tomaron la imagen de la Madre María, de la incendiada Villa, y a lomo de caballo recorrieron los kilómetros que los separaban de los lavaderos de oro de Andacollo, al llegar ocultaron la imagen en un arbolado cercano a la casita del doctrinero, que era el hombre encargado de explicar la doctrina cristiana.

Cinco años más tarde, llega el capitán Francisco de Aguirre a refundar la ciudad donde está actualmente, al tiempo Aguirre envió a unos soldados a buscar a la Madre María sin hallarla, al tanto que construían una capilla.

En el año 1560, la Madre María no espero más, e inspirando a un indio de la familia de “los Collos” que dormía luego de un agotador día de trabajo, cuando notó que la mina se iluminó súbitamente con una luz que parecía como el sol, y que esta luz aumentaba de intensidad. A poco la luz aumentaba, comenzó a ver una silueta desde donde oyó sutilmente una vaga pero comprensible voz que le dijo: “Existe una gran riqueza a pocos pasos de ti, busca entre los peñascos más altos que se encuentran en la planicie que se extiende sobre tu cabeza. ¡Anda, Collo!”.

La voz cesó y la imagen junto a su luz se extinguió. La noche siguiente, volvió la visión y la misma voz, dijo: “Tuyas serán las riquezas. ¡Anda, anda, Collo, y cuenta a tu pueblo que Me has encontrado!

El indio vidente, medio asustado y preocupado, dio cuenta a su patrón de lo que había visto y oído, sin embargo, no le creyeron, al otro día Collo partió, y a los pocos minutos regresó trayendo entre sus brazos la figura en madera de una hermosa Virgen. Al principio, Collo creyó que quien le hablaba era la “Pachamama”, la Madre Tierra, llevó la imagen a su hogar, donde la lavaron y la secaron, y le dieron por ubicación la habitación principal de la choza, y desde entonces comenzaron a ofrecerle sus danzas. Luego, los habitantes del “mitimaes” acudieron a conocer la imagen y recibieron catequesis del doctrinero.

La talla era cuzqueña, más bien pequeña, donde se destacaba un rostro bondadoso que cautivó a los nativos. A raíz del éxodo de los habitantes en busca de sustento para sostener sus hogares, la imagen fue trasladada con ellos, y ahí misteriosamente volvió a desaparecer.

En el año 1668, como no se encuentra la imagen del hallazgo, el presbítero Bernardino Álvarez de Tobar, propuso a los fieles realizar una donación voluntaria para adquirir una nueva imagen de la Virgen María, logrando reunir veinticuatro pesos de oro, e hizo el pedido a Lima.

Trascurrieron ocho años para que llegara la nueva imagen tallada en cedro -madera que tiene el poder de albergar la radiación de los Seres de Luz, y posee la misteriosa gracia de evocar los Planos Internos-, al llegar fue bendecida el primer domingo de octubre de 1676, oportunidad en que se celebró la primera Fiesta Chica, donde se sacó en andas a la Virgen del Rosario de Andacollo, a quien reverentemente apodaron la “Chinita”, por su aire mestizo.

Durante este proceso de misteriosa desaparición de la Chinita, se produce una reservada espera del advenimiento del Ángel Guardián Silencioso de Chile, la Señora Araucanía, quien ofrecerá la fidelidad, consagración y sacrificio para mantener el Patrón y Diseño Divino de la nación hasta que logre la Perfección junto a su gente, presentación que tuvo lugar el 12 de febrero de 1818, para la jura del acta de la Independencia de Chile, donde en los Planos Internos se estableció que la expresión mariana que asumirá la Presencia del Guardián Silencioso de Chile, será la Virgen de Andacollo.

Durante la mística desaparición de la Madre, la capilla original quedó consagrada y custodiada por el Amadísimo Arcángel Miguel, quien deja su puesto al llegar la nueva imagen de Nuestra Señora de Andacollo.

ORIGEN DEL NOMBRE ANDACOLLO

El nombre que lleva la Virgen de Andacollo está relacionado con la cultura Inca, ya que “Anda” deriva del vocablo quechua “Anta”, el cual hace referencia al cobre y al oro, así como “Collo” proviene de “Coya”, que quiere decir, “Reina”, por lo tanto, Andacollo significa “Reina del Cobre y el Oro”, minerales que proporcionan magnetismo y energía solar a la Tierra.

De modo que el asociar la Presencia de la Madre a estos pétreos, se debe a la gran energía magnética y conexión armónica que tiene el primero con los Plano Fisico, Astral y Mental, y el segundo por ser abastecedor por excelencia de Energía Solar a la Tierra, razón por la cual se hace justicia al llamarla “Reina del Cobre y el Oro”, porque la Madre prodiga estas cualidades en los sitios que se presenta, además no debemos olvidar que su aparición se dio en tierras ricas en cobre y oro.

La Virgen de Andacollo es venerada por millones de fieles de todo el mundo, por ser una advocación mariana solar, a la que en Chile se le celebra en dos instancias, en la denominada “Fiesta Chica”, el primer domingo de octubre y la “Fiesta Grande” que se lleva a cabo entre los días 23 y 27 de diciembre.

MONTAÑA SAGRADA

Para el estudiante espiritual, subir a la fiesta de la Virgen de Andacollo, que se celebra anualmente en el pueblo de Andacollo, al interior de la Región de Coquimbo, es de real significación interna, ya que es un lugar de peregrinación mágico donde entre sus cimas está la de mayor luz, el Santuario Mariano de Andacollo, punto focal de una Poderosa Radiación de la Madre María, y donde es posible sentir la presencia silenciosa y angelical de la Señora Araucanía.

CORONACIÓN

La sagrada imagen de la Virgen de Andacollo es coronada canónicamente por mandato del Papa León XIII, el 26 de diciembre de 1901, y el 2 de octubre de 1996, durante la Fiesta Chica, Nuestra Señora del Rosario de Andacollo es proclamada “Patrona de la Diócesis” de La Serena. La corona representa la Realeza de la Madre, donde en su orbe se destaca soberbia la Cruz que bendice, protege y unifica a Chile.

La corona que lleva la Virgen de Andacollo, es una “Corona Real”, símbolo de la autoridad espiritual y Patronazgo, también simboliza soberanía en los corazones de los fieles. Está formada por un cerco o círculo de oro y enriquecido de piedras preciosas.

Suele estar decorada con ocho florones con forma de hojas de apio, especie vegetal del Quinto Rayo Verde, interpolada con ocho puntas de oro más bajas -simbolismo de su autoridad espiritual tanto en el Cielo como en la Tierra-, terminadas en perlas e igual número de diademas de oro y cargado de perlas, en cuyo frente vemos el escudo nacional rematadas con un orbe cruzado, situado encima donde se aprecia una cruz. Esta descripción se refiere a la corona principal, ya que posee otras, las que van de acuerdo a su festividad y labor.

Las coronas, después del diluvio, se comenzaron a usar como símbolos de autoridad, dignidad, poder, honra y recompensa, todas virtudes que la Madre posee y ostenta como reina del Cielo.

SANTÍSIMA TRINIDAD

La imagen original de la Virgen de Andacollo, actualmente se ve vestida con ropajes y joyas, pero no siempre fue así, ya que debido a una corriente litúrgica del año 1828, se hizo vestir a las imágenes, sin embargo, su imagen original se presenta vestida de una túnica rosada con estampados de rosas con pétalos blancos y rojos, en cuyo cinto vemos un cinturón dorado y mangas terminadas en bordes de oro. Sus hombros están cubiertos por una media capa azul añil con bordes en dorado oro, en cuyo frente se encuentra estampado el Guñelve o “estrella solitaria” en dorado.

Los tres principales colores que lleva la Chinita, representan la Santísima Trinidad; Espíritu, Alma y Cuerpo, o los Rayos Azul, Dorado y Rosa de la Llama Triple.

DON ESPIRITUAL

Se puede observar a la Amadísima Virgen de Andacollo de pie y en actitud de avanzar, ya que sus brazos están en la postura de prodigar un “Don Espiritual”, simbolizado por la pepita de oro que lleva en su mano derecha.

MANTRAM DE LA VÍRGEN DE ANDACOLLO

El mantram de Nuestra Señora de Andacollo es: “Me has encontrado y al verdadero Dios también”. Ante cualquier situación que atravesemos, se puede decir: “Virgen de Andacollo desaparece esta situación”.

Para bendecir cada día, puedes afirmar: “Virgen de Andacollo bendice el quehacer de este día”.

GUARDIANA SILENCIOSA

La Virgen de Andacollo es la expresión mariana de la Señora Araucanía, Ángel Guardián Silencioso de Chile, Ser de Luz que mantiene el patrón Puro y Perfecto según se diseñara en el corazón de Dios para Chile, y el patrón para cada “Corriente de Vida” encarnada en el territorio nacional, destinada a manifestar la Perfección de Dios, que -un día- ¡todos los chilenos han de manifestar en lo externo!

Nuestra Señora de Andacollo es la única denominación netamente chilena, entre las muchas advocaciones de la Madre María. Y entre otras particularidades, es que es expresión de la Señora Araucanía, así que, amar a la Guardiana Silenciosa de Chile, es amar también a la Reina del Cielo, la Madre María, ya que al amar a una amas a la otra y ambos amores llevan directo a Dios.

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